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Danilo82
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Ubicación: Santiago, Chile

MensajePublicado: Mar Ago 07, 2007 10:31 pm    Asunto: Anáforas
Tema: Anáforas
Responder citando

He decidio crear este nuevo tema para ir agregando las distintas anáforas o plegarias eucarísticas de diversas tradiciones litúrgicas.
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Danilo82
Veterano


Registrado: 04 Jul 2007
Mensajes: 1066
Ubicación: Santiago, Chile

MensajePublicado: Mar Ago 07, 2007 10:50 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
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Anáfora de San Basilio el Grande.


Sacerdote: La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios
Padre y la comunicación del Espíritu Santo sea con todos vosotros.

Pueblo: Y con tu espíritu.

Sac.: Levantemos los corazones.

Pueblo: Los tenemos levantados al Señor.

Sac.: Demos gracias al Señor.

Pueblo: Es justo y necesario.


El que eres, Soberano, Señor, Dios Padre, Señor universal, Adorable, digno es en verdad y justo y conveniente a la magnificencia de tu santidad alabarte, cantarte himnos, bendecirte, adorarte, darte gracias, glorificarte, a ti el único que verdaderamente eres Dios, y ofrecerte con corazón contrito y espíritu humillado este culto nuestro espiritual.

Porque tú eres quien nos ha concedido el conocimiento de su verdad. ¿Quién será capaz de narrar tus prodigios? ¿Quién ha de hacer oír tus alabanzas o de referir tus maravillas en todo tiempo? ¡Oh Soberano, Soberano de todas las cosas!

Señor de cielo y tierra y de toda criatura visible e invisible, que está sentado sobre un trono de gloria y escrutas los abismos; sin principio, invisible, inaprehensible, indescriptible, inmutable; el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, del Dios grande y Salvador, nuestra esperanza, el cual es imagen de tu bondad, impronta igual a su modelo, manifestador en sí mismo del Padre, Palabra viviente, Dios verdadero, Sabiduría anterior a los siglos, vida, santificación, poder, la luz verdadera, mediante el cual el Espíritu Santo se ha manifestado; el Espíritu de verdad, el don de la adopción, la prenda de la herencia futura, las primicias de los bienes eternos, la fuerza vivificante, la fuente de la santificación, por quien toda criatura dotada de razón y entendimiento encuentra fuerzas para rendirte culto y elevar hacia ti la eterna doxología, porque todos los seres está a tu servicio.

A ti,en efecto, te alaban los ángeles, y arcángeles, tronos, dominaciones, principados, potestades, virtudes, y los querubines de muchos ojos; en derredor tuyo están los serafines, uno y otro con seis alas, con dos de las cuales se cubren el rostro, con dos los pies, y con dos vuelan, mientras cantan alternativamente con bocas que no callan, con divinas palabras que no enmudecen; y, cantando el himno de triunfo, claman y gritan, diciendo:

Santo, Santo, Santo, Señor de Sabaoth.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en las alturas.
Bendito el que viene en nombre del Señor
Hosanna en las alturas.

Con estas potencias bienaventuradas, Soberano, Amigo de los hombres, también nosotros, pecadores, proclamamos y decimos:

Santo eres en verdad y santísimo y no hay medida para la magnificencia de tu santidad, y santo eres en todas tus obras, porque en justicia y juicio verdadero todo lo has conducido hacia nosotros.

Así, después de modelar al hombre tomando polvo de la tierra y honrarle con tu imagen ¡oh Dios! lo colocaste en el paraíso de delicias, prometiéndole inmortalidad de vida y goce de bienes eternos si guardaba tus mandatos.
Más cuando él te desobedeció, Dios verdadero que lo habías creado, y fue seducido por el engaño de la serpiente y se ganó la muerte por sus propias culpas, tú ¡oh Dios! con justa justicia lo desterraste del paraíso a este mundo y le hiciste volver a la tierra de que había salido, mientras a la vez planeabas para él la salvación mediante la regeneración en tu Cristo; pues no rechazaste al fin la figura tuya que hiciste ¡oh Bueno!, ni olvidaste la obra de tus manos; antes bien, de muchas maneras nos visitaste por tus entrañas de misericordia enviaste los profetas, hiciste prodigios por medio de tus santos, los que en cada generación te habían sido agradables; por boca de sus siervos los profetas nos hablaste, preanunciándonos la salvación que vendría; diste como ayuda la ley, estableciste ángeles guardianes.

Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, nos hablaste en tu mismo Hijo, por quien habías hecho también todos los siglos; el cual siendo esplendor de tu gloria e impronta de tu sustancia, el que sustenta todas las cosas con la fuerza de tu palabra, no consideró codiciable tesoro el ser igual a ti, Dios y Padre; antes bien, el que es Dios desde antes de los siglos se hizo visible en la tierra y convivió con los hombres; y tomando carne de una virgen santa, se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, haciéndose conforme al cuerpo de nuestra pequeñez para hacernos a nosotros conformes a la imagen de tu gloria. Y así como por un hombre había entrado el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte agradó a tu unigénito Hijo, que está en tu seno, Dios y Padre, naciendo de una mujer, la santa Madre de Dios y siempre virgen María, naciendo bajo la ley, condenar al pecado en su carne a fin de que los que estaban muertos en Adán fueran vivificados en tu mismo Cristo.

Y habiendo tomado carta de ciudadanía en este mundo, promulgando preceptos de salvación y apartándonos del engaño de los ídolos, nos condujo al conocimiento de ti, Dios y Padre verdadero; adquiriéndonos para sí como pueblo escogido, sacerdocio real, nación santa; y purificándonos por el agua y santificándonos en el Espíritu Santo, se entregó a sí mismo como rescate a la muerte, a la cual estabamos sometidos, traicionados por el pecado. Y descendiendo por la cruz al Hades, para llevar a cumplimiento todo por si mismo, desató los lazos de la muerte; y resucitando al tercer día y abriendo a toda carne al camino de la resurrección de los muertos, como no era posible el autor de la vida ser dominado por la corrupción, llegó a ser primicia de los que se habían dormido, primogénito de entre los muertos, de modo que él fuese primero que todo en todo; y subiendo a los cielos, está sentado a la dereceha de la Majestad en las alturas y vendrá a retribuir a cada uno según sus obras.

El nos dejó estos recuerdos de su pasión salvadora, que hemos presentado según sus mandatos.
Cuando iba, en efecto, a ir a su voluntaria, celebrada y vivificante muerte, la noche en que se entregó a sí mismo para la vida del mundo, tomó pan en sus santas e inmaculadas manos, mostrándotelo a ti Dios y Padre; dando gracias, bendiciendo, santificando, partiéndolo, lo dio a sus santos discípulos y apóstoles diciendo: "Tomad y comed, esto es mi cuerpo, partido por vosotros para el perdón de los pecados".

Del mismo modo, el cáliz con el fruto de la vid, mezclándolo, dando gracias, bendiciendo, santificando, lo dio a sus santos discípulos y apóstoles, diciendo: "Bebed todo de él, ésta es mi sangre, derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados. Haced esto en memorial mío.

Cuantas veces, en efecto, comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis mi muerte, confesáis mi resurrección.

Recordando, pues, también nosotros, oh Soberano, sus sufrimientos salvadores, su cruz vivificante, su sepultura de tres días, su resurrección de los muertos, su retorno a los cielos, su sesión a tu derecha, Dios y Padre, y su gloriosa y tremenda segunda parusía; ofreciéndote lo que es tuyo de entro lo que es tuyo en todo y por todo.

Pueblo: Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias, Señor; te rogamos Dios nuestro.

Por eso Soberano, Santísimo, también nosotros los pecadores e indignos siervos tuyos, a quienes has juzgado dignos de servir a tu santo altar no por nuestras acciones justas, pues nada bueno hemos hecho sobre la tierra, sino por las misericordias y benevolencias que tú has derramado abundantemente sobre nosotros, nos acercamos confiados a tu santo altar; y presentando los símbolos del santo cuerpo y sangre de tu Cristo, te rogamos y suplicamos, Santo de los santos, que con el beneplácito de tu bondad, venga tu Espíritu Santísimo sobre nosotros y sobre estos dones presentados; y los bendiga y santifique y haga aparecer a este pan como el mismo precioso cuerpo del Señor, Dios y Salvador nuestro, Jesucristo;

Pueblo: Amén

a este cáliz, como la misma preciosa sangre del Señor, Dios y Salvador nuestro, Jesucristo;

Pueblo: Amén

Y a todos nosotros, que participamos de un solo pan y de un solo cáliz, únenos los unos a los otros en la comunión del único Espíritu Santo; y haz que ninguno de nosotros participemos del santo cuerpo y sangre de tu Cristo para juicio o condenación, antes bien que encontremos misericordia y gracia con todos los santo que en el correr de los siglos te fueron agradables.

(Siguen las intercesiones)

Y concédenos que con una sola voz y un solo corazón glorifiquemos y alabemos tu Nombre, digno de todo honor y grandeza; del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Amén.
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Danilo82
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Registrado: 04 Jul 2007
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MensajePublicado: Mar Ago 07, 2007 11:09 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
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Anáfora de san Juan Crisóstomo.


Con orden y reverencia estemos atentos, para ofrecer en paz la santa oblación.

La Misericordia de paz, el sacrificio de alabanza.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión en el Espíritu Santo estén con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

Elevemos los corazones.

Los tenemos junto al Señor.

Demos gracias al Señor.

Digno y justo es adorar al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Trinidad consustancial e indivisible.


Es justo y debido cantarte, bendecirte, alabarte, darte gracias y adorarte en todo lugar de tu reino. Porque tú eres Dios, el que está por encima de todo nombre y mas allá de todo entendimiento, el invisible y fuera de todo alcance, que existes eterno e inmutable con tu Hijo Unigénito y tu Espíritu Santo. Tú nos sacaste de la nada al ser; tras la caída, de nuevo nos alzaste, y nada has dejado de poner por obra, hasta llevarnos al cielo y darnos el reino venidero. Por todo esto te damos gracias, a ti, y a tu Hijo unigénito y a tu Espíritu Santo, por todos los beneficios, conocidos de nosotros o ignorados por nosotros, manifiestos u ocultos, realizados en favor nuestro. Te damos gracias también por esta liturgia que te dignas aceptar de nuestras manos, aunque tienes ante ti millares de arcángeles y ángeles sin número, Querubines y Serafines de seis alas y múltiples ojos, que se ciernen alados...

...cantando el himno de victoria, gritando, aclamando y diciendo:

Santo, Santo, Santo
es el Señor de sabaoth.
El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.
Hosanna en las alturas.
Bendito es el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en las alturas.

Con estos ejércitos bienaventurados, Señor que amas al hombre, nosotros también te aclamamos: Santo y santísimo eres, tú con tu Hijo unigénito y tu Espíritu Santo. Santo y santísimo eres, y magnífica es tu gloria. Tú que has amado este mundo tuyo hasta darle tu Hijo unigénito, para que ninguno perezca de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Y él, consumando con su venida todo el plan de nuestra salvación, en la noche en que iba a entregarse por la vida del mundo, tomó un pan en sus santas, puras e inmaculadas manos, dio gracias, pronunció la bendición, lo consagró, lo partió y lo dio a sus santos discípulos y apóstoles, diciendo:

Tomad, comed, éste es mi Cuerpo, que por vosotros se parte en remisión de los pecados.

Amén.


Del mismo modo el Cáliz, terminada la cena, diciendo:

Bebed todos de él, ésta es mi Sangre, la de la Nueva Alianza, que se derrama por vosotros y por muchos en remisión de los pecados.

Amén.


Haciendo, pues, memoria de este mandato del Salvador y de cuanto acaeció por nosotros: de la Cruz, de la Sepultura, de la Resurrección al tercer día, de la Ascensión a los cielos, del Trono a tu derecha, de la segunda y gloriosa Venida futura.

Lo que es tuyo de lo que es tuyo;te ofrecemos por todo y por todos.

Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias, Señor, y te rogamos, oh Dios nuestro.


Te ofrecemos también este culto espiritual e incruento, y te pedimos, te rogamos y te suplicamos: envía tu Santo Espíritu sobre nosotros y sobre estos dones aquí presentes.

Señor, que a la hora tercia enviaste a tus Apóstoles tu Espíritu Santo, no lo apartes de nosotros, por tu bondad, sino renuévalo en nosotros los que a ti oramos.

OH Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Señor, que a la hora tercia...

No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu Santo Espíritu.

Señor, que a la hora tercia...

Y haz de este Pan (+), el Cuerpo precioso de tu Cristo. Amén.

Y de lo que está en este Cáliz (+), la Sangre preciosa de tu Cristo. Amén.

Transformándolos con la virtud de tu Santo Espíritu. Amén, amén, amén.

Para que sirvan a los que de ellos participaren, para la limpieza del alma, para la remisión de los pecados, para la comunión en tu santo Espíritu, para la plenitud del reino de los cielos, para la confianza filial ante ti, y no para reprobación o para castigo.

(Intercesiones)

Y concédenos que con una sola voz y un solo corazón glorifiquemos y alabemos tu Nombre, digno de todo honor y grandeza, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amén.
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Micaelius
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Ubicación: España

MensajePublicado: Jue Ago 09, 2007 4:32 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
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Plegaria eucarística del Rito Hispano-mozárabe.
Versión oficial en español tomada del Oferencio (Ordinario) y copiada de:

La Ermita. Rito hispano-mozárabe:
www.arquired.es/users/mrgreyes/ermita

Las notas en verde son mías.


PLEGARIA EUCARÍSTICA DEL RITO HISPANO-MOZÁRABE

El sacerdote se acerca al altar y dice:
Me acercaré al altar de Dios.

Todos responden:
A Dios que es nuestra alegría.

El diácono dice:
Oídos atentos al Señor.

Todos responden:
Toda nuestra atención hacia el Señor.

El sacerdote, extendiendo las manos, prosigue:
Levantemos el corazón.

Todos responden:
Lo tenemos levantado hacia el Señor.

El sacerdote dice:
A Dios y a nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
que está en el cielo,
demos debidas gracias y alabanzas.

Todos responden:
Es justo y necesario.

El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta:

ILLATIO (Acción de gracias o prefacio variable. Todas las misas tienen uno propio)

Todos cantan:
Santo, Santo, Santo,
Señor Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra
de tu majestad gloriosa.
Hosanna al Hijo de David.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Hágios, Hágios, Hágios, Kýrie o Theós.

El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta la oración.

POST SANCTUS (oración variable. Cada misa tiene la suya)

En inmediata conexión con su final prosigue:
El cual, la víspera de su pasión,
tomó pan

Toma la patena con el pan y, elevando los ojos, continúa:

dio gracias, pronunció la bendición,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomad y comed:
Esto es mi Cuerpo
que será entregado por vosotros.
Cuantas veces lo comáis,
hacedlo en memoria mía.

Todos responden:
Amén.

Deja la patena sobre el altar. Toma el cáliz y prosigue:
Lo mismo hizo con el cáliz al final de la cena, diciendo:

Éste es el cáliz
de la nueva alianza en mi Sangre,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
en remisión de los pecados.
Cuantas veces lo bebáis,
hacedlo en memoria mía.

Todos responden:
Amén.

Deja el cáliz sobre el altar y con las manos extendidas dice:
Cuantas veces comáis este pan y bebáis este cáliz,
anunciaréis la muerte del Señor
hasta que venga glorioso desde el cielo.

Todos aclaman:
Así lo creemos, Señor Jesús.

El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta la oración.

POST PRIDIE (oración variable. Cada misa tiene la suya)


Al final todos responden:
Amén.

El sacerdote junta las manos. Si en el Propio no se indica una fórmula especial, concluye con la siguiente doxología:

Concédelo, Señor santo,
pues creas todas estas cosas
para nosotros, indignos siervos tuyos,
y las haces tan buenas,
las santificas, las llenas + de vida,

Al decir «las llenas de vida», hace la señal de la cruz sobre los dones sagrados.

las bendices y nos las das,
así bendecidas por ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Para más detalles sobre esta plegaria pueden consultarse los prenotandos de este misal, también en:

La Ermita. Rito hispano-mozárabe:
www.arquired.es/users/mrgreyes/ermita

Saludos
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Danilo82
Veterano


Registrado: 04 Jul 2007
Mensajes: 1066
Ubicación: Santiago, Chile

MensajePublicado: Lun Ago 13, 2007 5:12 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
Responder citando

El Canon Romano.

S. Por todos los siglos de los siglos.
M. Amén.

S. El Señor sea con vosotros.

M. Y con tu espíritu.

S. Levantemos el corazón.

M. Ya lo tenemos unido al Señor.

S. Demos gracias al Señor Dios nuestro.

M. Digno y justo es.

Verdaderamente es digno y justo,
equitativo y saludable, que te rogemos, oh Señor,humildemente, que no desampares, oh Pastor eterno, a tu grey; sino que la guardes, por medio de tus santos Apóstoles, con continua protección.
Para que sea gobernada por los mismos rectores, a quienes constituiste pastores para dirigirla y ser los Vicarios de tu obra salvadore.
Y por eso, con los Angeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar:
(Prefacio, parte variable)

Santo, Santo, Santo,
es el Señor Dios de sabaoth
Llenos estan los cielos y la tierra de tu gloria.
Hosanna en las alturas:
Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Hosana en las alturas.

Te suplicamos, pues,
y humildemente te rogamos,
oh Padre clementísimo,
por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo,
que recibas,
y bendigasestos + dones,
estas + ofrendas,
y estos + santos y puros sacrificios
en primer lugar,
por tu Santa Iglesia Católica:
para que te dignes darle la paz,
guardarla,
unificarla
y gobernarla en toda la redondez de la tierra:
juntamente con tu siervo el Papa N. N. y nuestro Prelado N. N.
y todos los ortodoxos que profesan, la verdadera fe católica y apostólica.

AcuérdateSeñor,
de tus siervos y siervas N. N. y N. N. y de todos los circunstantes, cuya fe
y devoción te son conocidas;por los que te ofrecemos, o que te ofrecen, este sacrificio de alabanza, por sí y por todos los suyos, por el rescate de sus almas, y por su salud y bienestar corporal; y que tambien te tributan sus homenajes a Ti eterno Dios, vivo y verdadero.

Unidos pro la comunion de los Santos, y honrando, primeramente, la memoria de la gloriosa siempre Virgen María,Madre de Jesucristo, Señor y Dios nuestro, y la de tus bienaventurados Apóstoles y Mártires: Pedro y Pablo, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo, Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y de todos los Santos,te pedimos, por sus méritos e intercesión, nos concedas ser fortalecidos en todo con el auxilio de tu protección.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor,
Amen.

Por lo mismo, Señor, te rogamos te dignes admitir favorablemente esta ofrenda, en testimonio de nuestra dependencia y de toda tu familia;
y hacer que pasemos,en paz contigo, los dias de nuestra vida, que nos veamos libres de la condenación eterna y seamos por Ti incluidos en el número de tus escogidos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

La cual ofrenda, suplicámoste, oh Dios
te dignes ordenar,
sea bendi + ta,
adscri + ta,
ratifi + cada,
racional y agradablemente de modo que se convierta, para nuestro provecho,
en el Cuer + po
y San + gre de tu muy amado Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

El cúal, la vispera de su pación,
tomó un pan en sus santas y venerables manos, y levantando los ojos al cielo en dirección a Ti, oh Dios, su Padre omnipotente, dándole las gracias,
lo ben + dijo, lo partió, y se lo dió a sus discípulos, dicendo:

tomad y comed todos de el: porque esto es mi cuerpo.

De igual modo, al terminar la cena,
tomo tambien este precioso cáliz en sus santas y venerables manos, y dándole de nuevo gracias, lo ben + dijo, y se lo dió a sus discípulos,
diciendo:

tomad y bebed todos de el: porque este es el cáliz de mi sangre, del nuevo y eterno testamento, misterio de fe, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.

Cuantas veces hiciereis esto, hacedlo en memoria de Mí.

Por lo cual, oh Señor, acordándonos nosotros tus siervos y tu pueblo santo, así de la dichosa pasión de tu mismo Hijo y nuestro Señor Jesucristo, como de su resurección del sepulcro, y de su gloriosa ascención a los cielos: ofrecemos a tu esclarecida Majestad, de entre tus dones y dádivas, una Hostia + pura, una Hostia + santa, una Hostia + inmaculada, el Pan + santo de la vida eterna y el Cáliz + de la perpetua salvación.

Sobre las cuales ofrendas dignate a mirar con ojos favorables y semblante apacible, y aceptarlas,como tuviste a bien aceptar los dones de tu siervo el inocente Abel, y el sacrificio de nuestro Patriarca Abraham,
así como también el que te ofreció tu sumo sacerdote Melquisedec,sacrificio aquél santo, hostia inmaculada.

Humildemente te suplicamos,
oh Dios todopoderoso, que mandes transportar estas ofrendas por manos de tu santo Angel a tu altar celestial y hasta el acatamiento de tu divina Majestad: a fin de que todos cuantos, comulgando en este altar, recibiéremos el santo Cuer + po y la San + gre de tu hijo, seamos colmados, de todas las bendiciones y gracias celestiales.
Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amen.

Acuérdate también,
Señor, de tus siervos y siervas N. N. y N.
que nos han precedido con la señal de la fe, y duermen el sueño de la paz. A ellos, oh Señor
y a todos los que descansan en Cristo, rogámoste lo coloques es lugar de refrigerio, de la luz y de la paz.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Amen.

También a nosotros, tu siervos pecadores,
que confiamos en la abundancia de tu misericordia, dígnate darnos participación y entrada con tus Santos Apóstoles y Mártires, con:
Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino, Pedro, Felicidad,Perpétua, Agueda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,
Y todos tus Santos: en cuya compañía te rogamos nos admitas,
no en atención a nuestros méritos, sino, por tu gran misericordia,
Por Jesucristo nuestro Señor.

Por quien siempre produces,
oh Señor, todos estos bienes, los santi + ficas, los vivi + ficas, los ben + dices y nos los otorgas.

Por El + , y con El + , y en El + , a Tí, Dios Padre + omnipotente, en unión con el Espíritu + Santo, todo honor y gloria.

S. Por los siglos de los siglos.

Amen.


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Danilo82
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Registrado: 04 Jul 2007
Mensajes: 1066
Ubicación: Santiago, Chile

MensajePublicado: Lun Ago 13, 2007 10:47 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
Responder citando

Si alguien puede poner el canon ambrosiano en español (es muy similar al romano pero con ciertas diferencias) se lo agradecería. Si no, yo podría traducirlo del latín y de un texto en inglés, pero me tomará tiempo.

Es interesante como la plegaria eucarística mozárabe es tremendamente variable, como si cada misa tuviera la suya. Es un rito que me interesa mucho y quizás se pudiera abrir un tema para discutir sobre él.
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Micaelius
Asiduo


Registrado: 01 Ene 2007
Mensajes: 363
Ubicación: España

MensajePublicado: Mar Ago 14, 2007 5:36 am    Asunto:
Tema: Anáforas
Responder citando

El Ordinario Ambrosiano en español con la Plegaria I viene en el libro "Las otras liturgias occidentales" donde se dice que hay seis plegarias eucarísticas:

Plegaria I. Canon Ambrosiano.
Plegarias II, III y IV tomadas de la reforma del Rito Romano.
Plegarias V y VI. Antiguas plegarias ambrosianas.

Si tengo tiempo lo copio.

Con respecto al rito hispánico, parece que el mozárabe del foro soy yo (aunque no pertenezco a dicha comunidad) porque lo cierto es que cada vez que saco algo relativo a dicho rito el interés que genera es perfectamente descriptible, es decir, nulo, por lo que no sé si abrir un hilo al respecto tendrá mucho éxito.

Siempre me ha llamado la atención el desinterés de los autodenominados tradicionalistas españoles con respecto al rito hispánico, sobre todo teniendo en cuenta que desde 1991 hay muchas facilidades para poder utilizarlo en toda España. Quizá es que tampoco les gusta el nuevo misal, aunque tampoco tengo noticias de que les interesase el antiguo.

Saludos
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Danilo82
Veterano


Registrado: 04 Jul 2007
Mensajes: 1066
Ubicación: Santiago, Chile

MensajePublicado: Sab Sep 08, 2007 3:19 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
Responder citando

Anáfora alejandrina de San Serapión (c. 340).

(Diálogo introductorio)

Es cosa digna y justa alabar, cantar y glorificarte a Ti, Padre increado del unigénito Jesucristo.
Nosotros te alabamos ¡oh Dios increado, inescrutable, inenarrable, incomprensible para toda humana criatura! Te alabamos a Ti, que te haces conocer por medio de tu hijo unigénito, por el cual ante todo te manifestaste y revelaste a toda naturaleza creada. Te alabamos a Ti, que conoces al Hijo y revelas a los santos sus glorias; Tú, conocido por el verbo, por Ti engendrado, visto y revelado a los santos. Te alabamos Padre invisible, dador de la inmortalidad.
Tú eres la fuente de la vida, la fuente de la luz. la fuente de toda gracia y de toda la verdad; amante de los pobres, que a todos te diriges y a todos atraes a Ti por medio de la humanidad de tu Hijo querido. Te rogamos haznos hombres vivos, danos el espíritu de la luz, a fin de que te conozcamos verdadero Dios y a aquel que has enviado, jesucristo. Hablen en nosotros el Señor Jesús y el Espíritu Santo y canten himnos por nosotros a Ti.
Ya que a Tú estás sobre todo principado y potestad, y virtud, y dominación y sobre todo nombre proferido no sólo en este tiempo, sino también en el futuro. A ti te asisten miles y miles y diez mil miríadas de ángeles, arcángeles, tronos, dominaciones, principados y potestades. A ti te asisten los dos serafines más excelsos con seis alas cada uno: con dos alas esconden el rostro de Dios; con dos, los pies; con dos vuelan, y te proclaman santo:

Santo, Santo, Santo es el Señor de Sabaoth; el cierro y la tierra están llenos de tu gloria. lleno está el cielo, llena está la tierra de tu excelsa gloria ¡Oh Señor de las potestades! Lleno también está este sacrificio de tu virtud y de tu comunicación; a TI te dirigimos esta oferta viviente, oblación incruenta.

A ti te ofrecemos este pan, semejanza del cuerpo del Unigénito. este pan es figura del sagrado cuerpo; porque el SEñor Jesucristo, en la noche en la cual fue entregado, tomó el pan y lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed; éste es mi cuerpo, entregado por vosotros en remisión de los pecados.
De donde también nosotros, celebrando la memoria de su muerte, ofrcemos este pan y suplicamos por este sacrificio nos perdones a todos nosotros y tengas piedad, ¡oh Dios veraz!
Y como este pan diseminado sobre lo alto de los montes y recogido se convirtió después en una sola substancia, así de todas las gentes, de todas las regiones, de todas las ciudades, de todos los pueblos y casas, recoge tu santa iglesia y haz de ella una única y viviente Iglesia Católica. Ofrecemos también el caliz, semejanza de sangre: porque el Señor Jesucristo, habiendo tomado el cáliz después de la cena, dijo a sus discípulos: tomad, bebed, éste es el nuevo pacto de alianza, es decir, mi sangre, derramada por vosotros en remisión de los pecados, de donde también nosotros ofrecemos el cáliz, semejanza de tu sangre, piedad, ¡oh Dios veraz!

Descienda ¡oh Dios de verdad! tu santo Verbo sobre este pan, de forma que el pan se convierta en el cuerpo del Verbo; y sobre este cáliz, de forma que el cáliz se convierta en la sangre de la verdad. Haz que cuantos participan reciban el alimento de vida para sanar toda la enfermedad, para corroborar todo progreso y virtud: no para condenación, ¡oh Dios de verdad! ni para acusación, ni para profanación.

A ti, ¡oh Increado! te pedimos por medio del Unigénito, en el espíritu Santo. Obtenga misericordia este pueblo y se haga digno de progreso; sean enviados los ángeles para asistir al pueblo, para develar el mal y consolidar la Iglesia.

ROgamos también por todos los difuntos de los cuales hacemos memoria: N. Santifica estas almas, tú que a todas las conoces. Santifica a todas aquellas que duermen en el Señor, e introdúcleas en el número de tus santas virtudes y dales el puesto y la mansión en tu reino.

Acoge también la acción de gracias del pueblo, y bendice a aquellos que han traido las ofrendas con sus acciones de gracias; concede santidad, incolumidad, alegría y todo progreso del alma y del cuerpo a todo este pueblo.

Por tu unigénito jesucristo en el espíritu santo, como era, es y será en las generaciones de las generaciones y por todos los siglos de los siglos.

Amen.
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CreerEnMexico
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MensajePublicado: Lun Sep 10, 2007 8:27 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
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Danilo: Muchas gracias, me ha resultado interesante comparar los diferentes grados de claridad con se expresan las anáforas. Muchas gracias.

Micaelius: No se los demás, pero si te agradecería si tienes tiempop de incluir las Mozárabes.

Me parece que por lo limitado territorialmente, el mozárabe y el ambrosiano no ha tenido tanta difusión. Sin embargo antes del Motu Propio eran algo así como alternativas a la forma Extraordinaria, pero pues había que trasladarse hasta España o Italia. Además a las dos les tocó pasar por la Reforma Postconciliar, aunque entiendo que con mucho menos cambios que el Rito Romano ¿me equivoco?.

Saludos y nuevamente gracias.
_________________
Felipe
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Danilo82
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MensajePublicado: Mar Sep 11, 2007 2:10 am    Asunto:
Tema: Anáforas
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Me alegro del interés, y me ha servido a mí también como ejercicio para profundizar más en este tema, que me interesa muchísimo.
Ya llevo el canon romano, dos anáforas de tipo antioqueño (San Basilio Magno y San Juan Crisóstomo) y una de tipo alejandrino (San Serapión).
Nótese que la epíclesis de San Serapión va dirigida hacia el Verbo.

Aún no me he decidido a hacer una traducción del canon ambrosiano, pero ya hallaré el tiempo.
Espero incluir varias anáforas orientales, de tipo antioqueño la mayoría, y algunas alejandrinas.

Respecto a la anáfora mozárabe, es dificil, por la gran variabilidad que presentan, cada misa tiene la suya propia, o casi.
Constan de la estructura básica que publicó Micaelius y oraciones variables: Illatio, Post Sanctus y Post Pridie. Aún así, sería interesante colocar ejemplos de estas oraciones insertas en el marco general del ordinario.

Nótese que las anáforas orientales son invariables, incluso el prefacio. El canon romano tiene prefacios variables, y las liturgias galicanas y mozárabe presentan varias partes variables.
Además, en Oriente, los acontecimientos de la última cena se sitúan temporalmente "la noche en que fue entregado", en occidente "la víspera de su pasión".
El mozárabe aparentemente tuvo la fórmula occidental "qui pridie" al principio, luego una forma oriental "in qua nocte". La forma que colocó Micaelius sigue la occidental. Quizás él nos pueda aclarar cuál es la que se usa ahora.
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Micaelius
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MensajePublicado: Mar Sep 11, 2007 3:28 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
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Plegaria Eucarística del Rito Ambrosiano renovado

30. El sacerdote comienza la PLEGARIA EUCARÍSTICA.
Con las manos extendidas dice:

El Señor esté con vosotros.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu
El sacerdote, elevando las manos, dice:
Levantemos el corazón.
El pueblo:
Lo tenemos levantados hacia el Señor.
El sacerdote, con las manos extendidas, añade:
Demos gracias al Señor nuestro Dios.
El pueblo:
Es justo y necesario
Sigue el Prefacio
El prefacio es variable: Hay 29 para Adviento, 23 para Navidad, 40 para Cuaresma y 34 para Pascua.
Al final del prefacio junta las manos, y en unión del pueblo, concluye el prefacio, cantando o diciendo en voz alta:
Santo, Santo, Santo es el Señor...

31. En todas las misas, el sacerdote celebrante puede cantar aquellas partes de la plegaria eucarística que en las misas concelebradas pueden cantarse.
En la Plegaria Eucarística I, puede omitirse todo lo que está incluido entre paréntesis []:


PLEGARIA EUCARÍSTICA I (Canon Ambrosiano)

32. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
A Ti, pues, Padre clementísimo, te suplicamos humildemente y te pedimos, por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo,
junta las manos y dice:
que aceptes,
traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
y bendigas + estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,
con las manos extendidas prosigue:
en primer lugar, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N. y nuestro Pontífice N. y todos aquellos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

33. Conmemoración de los vivos.
Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N.
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene intención de orar.
Después, con las manos extendidas, prosigue:

y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de los pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

34. Conmemoración de los santos (Infra Actionem o Communícantes).
Reunidos en comunión, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, S. José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, [Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Sixto, Lorenzo, Hipólito, Vicente, Cornelio, Cipriano, Clemente, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, Apolinar, Vital, Nazario y Celso, Protasio y Gervasio, Victor, Nabor, Félix y Calimero] Ambrosio y la de todos tus santos; por sus méritos y oraciones, concédenos en todo tu protección. [Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

35-39. Communicantes propios.

40. Con las manos extendidas prosigue:
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
Junta las manos.
[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

41. Embolismo para el día de Pascua y su octava.

42. Con las manos extendidas sobre las ofrendas dice:
Te suplicamos, oh Dios, que en todo te dignes bendecir esta ofrenda, que ofrecemos a tu bondad, admitirla, ratificarla y aceptarla, a fin de que se convierta para nosotros en el Cuerpo y Sangre de vuestro amadísimo Hijo, Señor nuestro, Jesucristo.
Junta las manos.

43. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.
El cual, la víspera de su pasión por nuestra salvación y por la de todos,
toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomando pan, eleva los ojos,
elevó los ojos a los cielos, hacia ti, Dios, Padre suyo topoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dió a sus discípulos diciendo:
se inclina un poco
TOMAD Y COMED TODOS DE EL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERA ENTREGADO POR VOSOTROS.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

44. Después sigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomando el cáliz, eleva los ojos,
elevó los ojos a los cielos, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, y lo entregó a sus discípulos, diciéndoles:
se inclina un poco
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL, PORQUE ESTE ES EL CALIZ DE MI
SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ
DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA
EL PERDON DE LOS PECADOS

Y les mandó, diciéndoles:

CUANTAS VECES HICIEREIS ESTO, LO HAREIS EN MEMORIA MíA:
PROCLAMAREIS MI MUERTE, ANUNCIAREIS MI RESURRECCION,
ESPERAREIS MI LLEGADA, HASTA QUE VENGA A VOSOTROS DES-
DE EL CIELO EN MI SEGUNDA VENIDA.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

45. Seguidamente dice:
Este es el sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Salvador del mundo, sálvanos, tú que por la cruz y tu resurrección nos has liberado.

46. Después el sacerdote, con los brazos extendidos en forma de cruz, dice:
Por eso, Señor, recordando nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, la pasión de nuestro Señor Jesucristo, su admirable resurrección del lugar de los muertos y su gloriosisima ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan santo de vida eterna y cáliz de eterna salvación.

47. Ahora sigue con las manos extendidas:
Dirige tu mirada serena y bondadosa sobre esta ofrenda; acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec, santo sacrificio, víctima inmaculada.

48. Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que mandes que esta ofrenda sea llevada, por manos de tu ángel, a tu sublime altar, ante el acatamiento de tu temible majestad, para que cuantos recibimos el sacrosanto Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, al participar aquí de este altar,
Se endereza y se sigue diciendo:
bendecidos con tu gracia, tengamos también parte en la plenitud de tu reino.
Junta las manos.
[Por Cristo nuestro Señor. Amén]

49. Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas, dice: Acuérdate también Señor, de tus hijos que nos han precedido con el signo de la fe y duermen el sueño de la paz, N. y N.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.
Después, con las manos extendidas, prosigue:

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles, indulgente, el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
Junta las manos.
[Por Cristo nuestro Señor. Amén]

50. Con la mano derecha se golpea el pecho diciendo:
Y a nosotros, débiles y pecadores,
y extendiendo las manos prosigue: siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admitenos en la asamblea de tus santos apóstoles y mártires: Juan y Juan, Esteban, Andrés, Bernabé, [Pedro, Marcelino, Inés, Cecilia, Felicidad, Perpetua, Anastasia, Agueda, Eufemia, Lucía, Justina, Sabina, Tecla, Pelagia y Catalina] y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.

51. Junta las manos y prosigue:
Por Cristo nuestro Señor, por él sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes generoso entre nosotros, siervos tuyos, para el aumento de la fe y remisión de todos nuestros pecados.

52. Toma la patena con el pan consagrado y el caliz y sosteniéndolos elevados, dice:
Y a ti, Dios Padre omnipotente, con él, por él y en él, todo honor, mérito, alabanza y gloria, imperio, eternidad y poder, en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:
Amén.

53-89. Sobre las otras Plegarias Eucarísticas.

Las otras liturgias occidentales
Antonio C. Molinero
Ediciones Ega, Bilbao 1992, pp. 154-158
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Danilo82
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Registrado: 04 Jul 2007
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MensajePublicado: Mie Sep 12, 2007 7:08 pm    Asunto:
Tema: Anáforas
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Anáfora de las Constituciones Apostólicas (c. 380)

Una de las más extensas, si no la más.

La gracia de Dios omnipotente y la caridad de nuestro Señor Jesucristo, y la comunicación del Espíritu Santo sea con todos vosotros.

Y con tu espíritu.

¡Arriba los corazones!

Los tenemos puestos en el Señor.

Demos gracias al Señor.

Las hemos dado al Señor.
¡Es cosa digna y justa!

Verdaderamente es cosa justa dar alabanzas ante todo a Ti, que eres el Dios verdadero, existente antes de toda criatura, del cual se deriva toda paternidad en el cielo y en la tierra; Tú único, no engendrado; Tú sin principio, no sujeto a ninguna cosa ni a ningún soberano; Tú, que de ninguna cosa tienes necesidad; distribuidor de todo bien, superior a toda causa y fenómeno natural, que siempre eres idéntico a Ti mismo y en Ti mismo, del cual todas las naturalezas creadas proceden en la existencia como saliendo de un escondrijo cerrado.
Ya que Tú eres el conocimiento que no tiene principio, la visión perenne, el oído increado, la sabiduría no enseñada; primero por naturaleza, único por la existencia, superior por razón del número. Tú has producido todas las cosas de la nada por medio de tu unigénito hijo, que has engendrado antes de todos los tiempos con tu poder, con tu bondad, sin intermediario, como tu Hijo único, Verbo, Dios, sabiduría viviente, primogénito de toda criatura, nuncio de tu gran consejo; Tú sumo sacerdote, rey y Señor de toda naturaleza racional y sensible, que está delante de todo, del cual depende todo.
Ya que Tú, Dios eterne, creaste todas las cosas por medio de él y asistes por su medio a toda criatura con sabia providencia; por su medio, en efecto, les diste la existencia, y también por su medio les viene a ellas de ti todo bienestar.
Tú eres el Dios y padre de tu único Hijo; por medio de él creaste, antes de las otras cosas, los querubines y los serafines, los eones, las milicias, las virtudes, las potestades, los principados, los tronos, los arcángeles y los ángeles. Y después de éstos, creaste, por medio de él, todas las otras cosas de este mundo y cuanto hay en él.
ya que tú eres el que con sólo tu voluntad has establecido el cielo como una bóveda y lo has escondido como un velo, y has colocado sobre el vacío la tierra; que has fijado el firmamento y has hecho la noche y el día; que has sacado de sus penetrales la luz, y has hecho descender poco a poco las tinieblas para el reposo de los vivos en la tierra; que has encendido el sol para dominar el día, y la luna para dominar la noche, y has trazado en el cielo el coro de las estrellas para alabanza de tu grandeza; que has hecho el agua para la bebida y para lavar; el aire para respirar y emitir la voz; que has hecho el fuego para que ilumine las tinieblas y nos socorrra en la necesidad de calentarnos e iluminarnos ...

(sigue una larguísima enumeración de las criaturas inanimadas: la tierra, los ríos, los montes; de las plantas, los animales y después el hombre, del cual recuerda la creación, la caída, el castigo del diluvio, los beneficios dados al pueblo elegido...)

Por todo esto, sea gloria a Ti, Señor omnipotente, te adoran las innumerables falanges de los ángeles, de los arcángeles, de los tronos, de las dominaciones, de los principados, de las potestades, de las virtudes, de los ejércitos y de los eones; te adoran los querubines y los serafines, que tienen seis alas; con dos se cubren los pies; con dos, el rostro, con dos vuelan, y entretanto, con los miles y miles de arcángeles, y con las diez mil miríadas de ángeles, sin descanso, y con perenne aclamación, repiten...

Santo, Santo, Santo
es el Sañor de las virtudes.
Lleno está el cielo y la tierra de su gloria.
Bendito sea en los siglos. Amén.

Santo eres Tú verdaderamente y santísimo: altísimo eres Tú y sobreexaltado en los siglos. Santo es también tu Hijo unigénito, el SEñor nuestro, Jesucristo. Él, en todo obediente a Ti, su Dios y Padre, ya en la variada creación, ya en la conveniente providencia, no despreció al género humano en ruinas; sino que, después de la ley natural, después de las amonestaciones de la ley antigua, después de las proféticas llamadas y las angélicas embajadas, Él, creador del hombre, escogió tomar la naturaleza humana; Él, legislador, se sometió a la ley; Él, sacerdote, se hizo víctima; Él, pastor, se hizo cordero.
Así te hacía propicio, Dios y Padre suyo; te reconciliaba con el mundo y nos libraba a todos de la inminente ira, naciendo de una virgen hecho carne el Dios y Verbo, Hijo predilecto, primogénito de toda criatura; según los vaticinios antiguamente pronunciados sobre sí mismo, nació de la descendencia de David y de Abrahán y de la tribu de Judá
Engenrdado virginalmente nació aquel que a todo lo que hace da vida; se hizo carne aquel que está sobre toda carne; fue engendrado en el tiempo aquel que es antes de todo tiempo. Vivió santamente, enseñó la ley, quitó de los hombres toda enfermedad, obró prodigios y maravillas ante el pueblo; tomó alimento y bebida y sueño aquel que nutre a cuantos necesitan de alimento; aquel que a todo viviente llena de bienestar, manifestó tu nombre a aquellos que lo ignoraban; disipó la ignorancia, suscitó la piedad, Él ejecutó tu querer; llevó a cumplimiento la obra que Tú le confiaste. realizadas todas estas obras, cayó en las manos de los impíos, cedió a la envidia de los falsos sacerdotes, a la traición de un pueblo perverso y enfermo de iniquidad.
Muchos sufrimientos soportó de ellos, estuvo sujeto a ignonimia; permitiendolo Tú, fue llevado delante del procurador Pilatos; el Juez fue juzgado, el salvador fue condenado, el que es impasible fue clavado en la cruz; estuvo sujeto a la muerte el inmortal por naturaleza; fue sepultado el que vivifica, a fin de que su dolor fuese nuestra medicina; su muerte fue vida de aquellos por los cuales había venido, a fin de que se rompiesen las cadenas del maligno y los hombres se librasen de su doblez. Después resucitó de la muerte al tercer día, estuvo cuarenta días con sus discípulos y ascendió a los cielos, está sentado a tu diestra ¡Oh Dios y padre suyo!

Acordándonos, por tanto, de aquello que Él por nosotros sufrió, te damos gracias, Dios omnipotente, no según la justa medida, sino nuestro poder, y cumplimos su mandato.
Ya que en la noche en cual era entregado, tomando el pan en sus santas e inocentes manos, elevados los ojos a Ti, Dios y Padre suyo; lo partió y lo distribuyó a los discípulos, diciendo: Este es el misterio de la nueva alianza; tomad y comed, éste es mi cuerpo, que fue entregado por la salud de muchos en remisión de los pecados.
Igualmente tomó el caliz, mezcló vino con agua, lo bendijo y lo distribuyó entre ellos, diciendo: bebed todos, que ésta es mi sangre, que se derrama por muchos en remisión de los pecados.
Esto haréis en memoria de mí; ya que cada vez que comáis este pan y bebáis de este caliz anunciareis mi muerte hasta que venga.

Acordándonos por tanto, de su pasión y muerte, de su resurrección de entre los muertos, de su ascensión a los cielos, y de su segunda venida futura, nosotros te ofrecemos, soberano y Dios, según tu mandato, este pan y este caliz y te damos gracias por medio de él, porque nos has hecho dignos de estar en tu presencia y realizar el ministerio sacerdotal.
Y te suplicamos que dirijas la mirada propicia sobre estas ofrendas traídas delante de ti, que de nada tienes necesidad, y te dignes complacerte por la gloria de tu Cristo y de mantener tu Santo Espíritu sobre este sacrificio, como testimonio de los sufrimientos del Señor Jesús, para que, transformado este pan en el cuerpo de tu Cristo y este caliz en la sangre de tu CRisto, cuantos participan sean confirmados en la piedad, obtengan la remisión de sus pecados, sean preservados del maligno y de sus engaños, queden llenos del espíritu Santo, sean dignos de tu Cristo, alcancen la vida eterna en tu plena reconciliación ¡Oh Soberano omnipotente!

Además te rogamos ¡Oh Señor! por tu Santa Iglesia, que se extiende del uno al otro confín de la tierra; aquella que has conquistado con la preciosa sangre de tu Cristo, a fin de que la guardes ilesa y tranquila hasta el fin de los siglos.
Y te rogamos por todo el episcopado, que rectamente define la palabra de la verdad. Te ruego también por mí, hombre mezquino, que ofrezco este sacrificio, por los presbíteros, por los diáconos y por todo el clero, a fin de que infundas en ellos la sabidu´ría y los llenes del espíritu santo.
También te rogamos ¡Oh SEñor! por el soberano y por cuantos están revestidos de autoridad; por todo el ejército, a fin de que nuestro estado se mantenga en paz y, transcurriendo en tranquilidad todo el tiempo de nuestra vida, podamos darte gloria a ti por medio de Jesucristo, que es nuestra esperanza.
También te ofrecemos este sacrificio por todos los santos que partieron ya de esta vida y te agradaron: patriarcas, profetas, justos, apóstoles, mártires, confesores, lectores, cantores; por las vírgenes, las viudas, los laicos y todos aquellos cuyos nombres conoces.
Te ofrecemos también este sacrificio por este pueblo para que Tú lo incluyas en alabanza de tu Cristo como real sacerdocio, como pueblo santo; y por aquellos que viven en casta virginidad, por las viudas de la Iglesia, por aquellos que viven en legítima unión y engendran hijos; por los niños de este pueblo tuyo, a fin de que no permitas que alguno de nosotros incurra en tu condenación.
también te pedimos por esta ciudad y por cuantos habitan en ella; por los enfermos, los oprimidos, por toda clase de esclavitud; por aquellos que fueron expulsados de la patria; por aquellos que fueron proscritos con la confiscación de sus bienes; por los navegantes y por aquellos que están de viaje, a fin de que a todos concedas tu socorro y de todos seas auxiliador y defensor.
(y continúa favor de aquellos que nos odian y persiguen, de los catecúmenos, de los penitentes, de los pagans, de los ausentes...)

Y que aquí ¡Oh Señor!, se tribute toda gloria, veneración, acción de gracias, amor y adoración al padre, al Hijo y al Espíritu santo, ahora y siempre y por los siglos de los infinitos y sempiternos siglos de los siglos.

Amén.
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